Nutrientes Hierro

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El hierro es un microelemento catalítico, considerado entre los diez elementos esenciales para la vida vegetal; entre esos elementos, es decir, que si solo falta uno, las plantas no pueden sobrevivir.

En las plantas está presente principalmente en las hojas, acumulado principalmente en los cloroplastos donde participa en la síntesis de clorofila, el pigmento muy importante que colorea las plantas de verde y en la fotosíntesis de clorofila donde transforma la energía luminosa en energía química. Vinculado como está a la clorofila, queda inmediatamente claro cómo en su ausencia todos los órganos verdes, en particular las hojas, se decoloran debido a la aclorofila, es decir, poca o ninguna formación de clorofila. El hierro es parte integral de varias enzimas (catalasa, peroxidasa, varios citocromos, citocromoxidasa, ferridoxina y flavoproteínas): estas están involucradas en las reacciones redox de la fotosíntesis, metabolismo de carbohidratos, reducción de nitratos y nitritos y respiración. Además, el hierro participa activamente en el proceso de fijación biológica del nitrógeno atmosférico, estando también en el centro activo de la nitrogenasa de los nódulos radicales en forma no sanguínea asociados al molibdeno.

Los suelos contienen cantidades importantes de Hierro en forma Fe +++ (ion férrico), para ser absorbido por las plantas y posteriormente translocado en las hojas debe ser transformado (reducido) a la forma Fe ++ (ion ferroso). En suelos caracterizados por un pH elevado (7,8 - 8), con un alto contenido de caliza activa, no se produce una reducción del ión férrico a ferroso, provocando la no disponibilidad de hierro por insolubilización y por tanto no útil para la nutrición vegetal. La clorosis también está muy extendida en suelos arenosos, en presencia de estancamiento hídrico, en suelos con bajo contenido de materia orgánica, en suelos con presencia de microelementos antagonistas al Hierro (Mn, Cu, Zn, Mo) o por exceso de fósforo en el suelo. También algunas condiciones meteorológicas, como un clima excepcionalmente frío, a veces frecuentes en el reinicio vegetativo o poco después y muchas veces vinculadas a estancamiento de la humedad o, por el contrario, a períodos anormalmente calurosos. Entonces podemos decir que la clorosis férrica casi nunca ocurre por una deficiencia real del elemento, sino que viene dada por una escasa disponibilidad del elemento como consecuencia de factores externos o por condiciones químicas del suelo que impiden que el hierro no sea asimilado.

La prevención y el tratamiento de las deficiencias de hierro en la actualidad se realizan principalmente con productos a base de quelatos de hierro que tienen la característica de mantener el hierro disponible incluso en condiciones químicas del suelo desfavorables.

La deficiencia de hierro induce una sintomatología típica en la planta llamada clorosis férrica. La clorosis (del griego chloròs = amarillo-verde) se manifiesta con un amarilleo internerval de las hojas, con desarrollo basípeto, es decir, con progresión desde el ápice (hojas más jóvenes) hasta la base (hojas más viejas). En los casos más graves también hay blanqueamiento foliar, necrosis apical y marginal de las hojas hasta el debilitamiento total de la planta con poca o nula producción.

Las especies más afectadas por esta deficiencia son: el melocotonero, los actinidios, la vid, el peral injertado sobre membrillos, cítricos, algunas especies hortícolas y florales como tomate, lechuga, gerberas, hortensias y rosas.


Vídeo: Combinación de alimentos que favorecen la absorción de hierro